Tras la buena acogida de su primer libro "En la calle mayor", Virginia Gil Rodríguez se vuelve a embarcar en la aventura de la autopublicación con "En el corazón de París". Hoy os traigo mis impresiones:
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Virginia Gil, ha estudiado Derecho Internacional, se crío en Irún, estudió en Francia y ahora vive en Hondarribia, en la calle mayor donde transcurre la historia de su primera novela, que ha autopublicado a través de Amazón.
Sinopsis:
Si May y su pequeño mundo, de En la Calle Mayor, llegaron a emocionarte, te alegrará emprender a su lado un viaje por el corazón de París, desde Notre-Dame a la Isla San Luis. Reaparecerán algunos de los personajes que despertaron sonrisas en esa pequeña calle de una ciudad amurallada, y descubrirás a muchos otros que avivarán nuevos sentimientos en la capital de la luz.
¿Tienen las palabras un poder oculto? ¿Qué secretos encierra París para May? ¿Podrá reencontrarse con su padre? ¿Y ese gato tan misterioso que surge de la nada y se deja ver a lo largo de toda la historia?
May te invita a vivir una nueva aventura en la que tú también puedes ser protagonista.
Una historia que te incita a adéntrate por las calles de una de las ciudades con más encanto del mundo: París.
Mis Impresiones:
Hace ya más de un año que leí la primera novela de Virginia y en cuanto supe que se había lanzado de nuevo a la autopublicación para contarnos una nueva historia de la pequeña May, quise leer su nueva novela. Creo que no hace falta haber leído “En la calle Mayor” para adentrarse en esta historia, pero sí creo que es recomendable para conocer un poco más la historia de algunos personajes.
Hace ya más de un año que leí la primera novela de Virginia y en cuanto supe que se había lanzado de nuevo a la autopublicación para contarnos una nueva historia de la pequeña May, quise leer su nueva novela. Creo que no hace falta haber leído “En la calle Mayor” para adentrarse en esta historia, pero sí creo que es recomendable para conocer un poco más la historia de algunos personajes.
“Escribo porque creo que las palabras tienen el poder y pueden sanar y transformar. Escribo para hablar en silencio, escribo para escucharme sin oír mi voz. Escribo porque en una página blanca encuentro la magia que a veces echo de menos en mi vida, y las soluciones que nadie me pueda aportar. Escribo porque me siento libre, y porque tal vez no sepa hacer otra cosa que nos sea escribir.”
En este libro nos reencontramos con la pequeña May que ha sido premiada en el concurso de textos organizado con motivo del bicentenario de la MALE (Magnífica Asociación Lingüística Española), un primer premio que consistía en la simple entrega de un lote de libros y la publicación del texto, pero cuya entrega se realizará en París, ya que la MALF, el equivalente de la MALE en Francia, quiere conocer a esta pequeña autora que cree en el poder de las palabras y escribe sus sentimientos en un pequeño diario.
A pesar de la oposición inicial de su madre, que aún arrastra la ausencia de Ian y le cuesta separarse de sus hijos, Ana acabará cediendo y permitiendo que vayan a París porque irán acompañados de la Srta Ona y de su jefe, el Dr Yuk, que tiene un congreso en esas fechas.
A pesar de que el libro tiene su propia estructura a través de capítulos titulados agrupados en cinco partes, yo destacaría tres hilos narrativos dentro de la novela:
-A través de un narrador en tercera persona nos adentramos en una especie de cuento sobre el poder de las palabras. Iremos conociendo la ilusión de May y su hermano pequeño por vivir nuevas experiencias en ese viaje, que contrastan frontalmente con el extraño comportamiento de la Srta Ona y la actitud intransigente de los miembros de la MALE y la MALF, que en un juego de paralelismos, visten de igual manera y se parecen en aspecto, a pesar de vivir en países distintos. Quizás esta parte de la historia, a pesar de tener su moraleja, a mí no me ha emocionado tanto como la anterior novela de la autora, yo no he conseguido pasar la barrera de la fantasía y a diferencia de aquella, que considero podía ser una historia tanto para niños como para adultos, esta me ha parecido más infantil.
-Por otro lado, volveremos a encontrarnos fragmentos de los diarios de la pequeña May, que narrados en primera persona, nos irán mostrando sus emociones, sus preocupaciones por los que le rodean, la añoranza por su padre y la esperanza de volver a verlo algún día desde lo alto de una azotea Parisina. Con estas líneas, volveremos a sentir un cariño especial por este personaje y recordaremos esa etapa de ilusión y bondad en la que todavía es posible creer en la magia.
“Estás leyendo, introduciéndote en el mundo de May que dará en esta ocasión en París y lejos de su Calle Mayor, más de un giro. Te ofrezco la posibilidad, solo si quieres, de ser parte de esta aventura. Será tu viaje por la historia de París, por las calles de París. Y cuando regreses ya no serás la misma persona. Si no conoces la ciudad nacerá en ti el deseo de visitarla, de sentirla, de hacerla tuya para no olvidarla jamás.”
-Y doy fe de que esto es cierto, porque intercalando la historia de la pequeña May, la autora se dirige al lector para mostrarnos rincones, calles, edificios e incluso pedazos de historia de una ciudad que estaremos deseando conocer. Esta parte de la novela me ha gustado mucho, no solo porque si algún día decido visitar la ciudad será una estupenda guía de viaje para llevar en la maleta, sino porque Virginia ha conseguido plasmar y trasmitir de forma muy especial todo lo que ella siente por esa ciudad.
En definitiva, “En un rincón de París” es una novela corta que se lee como un cuento y que aunque tengo que reconocer que no ha conseguido emocionarme como “En la calle mayor”, sí ha conseguido transmitirme las emociones y sentimientos de la autora hacia una ciudad que ahora estoy deseando conocer.



