Sinopsis
En París, Rubén y Anna están a punto de casarse en la primavera de 1.940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen.
Anna colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido.
Al mismo tiempo, un ingeniero alemán, Franz Müller, que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violín bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán para siempre.
Mi opinión
A través de cuatro personajes (Rubén, Anna, Franz y Bishop), el autor nos va contando una historia que abarca desde el comienzo de la II Segunda Guerra Mundial, hasta unos meses después del final de la misma, y estas narraciones nos trasladan del París ocupado, al Berlin derrotado y ocupado por los aliados, pasando por el campo de concentración de Mauthausen.
El violinista de Mauthausen es una novela histórica, con un toque de espionaje y una parte intimista en la que los sentimientos de los protagonistas tienen gran importancia en la narración.
El violinista de Mauthausen es una novela histórica, con un toque de espionaje y una parte intimista en la que los sentimientos de los protagonistas tienen gran importancia en la narración.
La forma de estructurar el libro es original. Cada capítulo tiene el nombre de uno de los personajes y esta narrado en tercera persona bajo la perspectiva de lo que le ocurre o siente ese personaje, y de esta forma vamos avanzando en la trama.
Bishop solo tiene dos capítulos y el resto se reparten entre Fran, Anna y Ruben, que para mi son los verdaderos protagonistas.
Creo que no he llegado a entender a ninguno, pero supongo que el que más me ha conmovido ha sido Rubén.
Rubén es un joven republicano de Sevilla, que gracias a las influencias de su familia pudo huir a Francia. Cuando es arrestado y enviado a Mauthausen, Rubén siente que esta es la pena que ha de pagar por haber tenido la suerte de huir de su país y escapar del horror que vivieron otros españoles.
Para mí lo mejor del libro es el viaje en tren de Rubén hasta llegar a Mauthausen, un relato escalofriante de como los prisioneros eran conducidos en camiones de ganado sin comida, ni agua, días y días, sin poder sentarse y donde muchos morían por el camino.
Mauthausen fue un campo de exterminio y un campo de trabajo, donde el eje de la vida era la cantera de granito, en la cual trabajaban los prisioneros hasta su extenuación, cargando con piedras a su espalda por una escalera de 186 peldaños (Los peldaños de la muerte). Todo esto lo refleja magistralmente el autor en el libro, así como una referencia a la gran cantidad de republicanos españoles que pasaron por este campo.
Sin embargo a pesar del acierto en la estructura del libro y algunos datos interesantes que aporta, me ha parecido un libro lento, de capítulos largos y con pocos diálogos, donde sólo los capítulos de Rubén me trasmitían algo. El final me ha parecido precipitado y he tenido la sensación de que me faltaban páginas.
Pero en su favor diré que lo he leído al final del mes Guerrero, saturada de esta temática, y quizás en otro momento, mis impresiones hubieran sido diferentes.



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