Hace tiempo que leí otro libro de la autora, me gustó mucho y por eso cuando vi que Mónica Rouanet publicaba nuevo libro no necesité ni pensarlo y a pesar del poco tiempo disponible, le hice un hueco a "Despiértame cuando acabe Septiembre". Hoy os cuento mis impresiones:
Roca Editorial
ISBN: 9788417305802
Páginas: 288
P.V.P 17.90€
Mónica Rouanet nació en Alicante y desde los siete años vive en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía por la Universidad Pontificia de Comillas, posteriormente cursó estudios de Psicología en la UNED. Desde hace más de diez años atiende a personas en riesgo y dificultad social.
Sinopsis:
El rastro de un joven español se esfuma por el sur de Inglaterra tras dejar un mensaje de socorro en el teléfono móvil de su madre. Ella, que apenas ha abandonado su pequeño pueblo en contadas ocasiones, decide ir en su busca. Hace un año, su marido desapareció en las tranquilas aguas de la Albufera y no está dispuesta a vivir de nuevo una angustia como aquella.
La Guardia Civil encontró la barca de Antonio abandonada a la deriva, con manchas de sangre sobre sus tablas. Amparo está convencida de que murió, pero las malas lenguas que recorren el pueblo rumorean otras cosas. Una vez en Inglaterra, Amparo descubre que su marido puede continuar con vida, ser el causante de la muerte de una mujer y estar involucrado en una sórdida trama repleta de intrigas.
Mis Impresiones:
Hace un par de años leí “Dónde las calles no tiene nombre”, una primera novela de la autora que me gustó mucho y en la que os comenté que iba a seguir de cerca a esta autora. Mónica regresa al panorama literario con esta novela y de nuevo, también con un título muy musical, “Despiértame cuando llegue Septiembre”, una preciosa canción del vocalista Billie Joe Amstrong.
Amparo nació en Suecia, dónde su madre embarazada se marchó buscando a su padre, para recuperar a su novio de toda la vida y al que le gustaban demasiado las suecas. Y así transcurre su infancia, entre búsquedas y constantes abandonos paternos en un país frío dónde siempre se ha sentido diferente, hasta que con 9 años viaja a España, a un pueblo de la Albufera dónde por primera vez es feliz, regresará con 25, tras la muerte de su madre, al heredar la barraca de sus abuelos, que también fallecieron, para abandonar definitivamente un país que nunca sintió suyo.
Ahora Amparo es una mujer adulta, se ha casado, ha tenido tres hijos y ha sido feliz, a pesar de los chismes y las habladurías. Hasta que su marido desparece en la Albufera, dónde unas manchas de sangre en la barca que aparece abandonada a la deriva indican que podría estar muerto, ella sabe que lo está, pero su cuerpo no ha aparecido, podría estar en el fondo arenoso, enredado entre los juncos o quizás arrastrado hacía la desembocadura, aunque las malas lenguas no dejan de murmurar otra cosa, llevan años haciéndolo… pero ella sabe que su marido no se habría ido sin despedirse, que alguien lo mató, y no entiende por qué, Antonio era una buena persona.
Un año, tres meses y cinco días después, sigue ahogando sus lágrimas, esperando y aguantando los rumores… hasta que recibe un mensaje de su hijo Toñete que desde hace seis meses vive en Inglaterra y lleva días sin dar señales de vida. Por eso, cuando recibe un mensaje de voz suyo pidiéndole ayuda y dándole una dirección de la campiña inglesa, decidirá dejarlo todo e ir en su busca, porque no va a permitir que su hijo desparezca también. Pero lo que no sabe, es que quizás esa búsqueda abrirá las compuertas de un pasado familiar demasiado doloroso.
Tras un prólogo muy corto, con un par de frases que cobrarán sentido finalizada la novela, nos adentramos en la historia de Amparo a través de un narrador protagonista. Será ella la encargada de contarnos su historia, sus sentimientos y los acontecimientos en los que se embarca, y aunque este tipo de narrador a mí casi siempre suele convencerme y hacerme conectar con el personaje, esta vez no ha sido así. Quizás me ha faltado, un mayor desarrollo del pasado de Amparo, de su infancia o de ese matrimonio, o más profundidad de sus sentimientos o una visión más completa del resto de personajes que solo conoceremos a través de la visión de Amparo.
Con una prosa sencilla pero cuidada, nos adentramos en la historia de una mujer desarraigada, que se aferró al calor de los recuerdos de su infancia, que se casó con un hombre bueno que le unía a ese pasado, por el que sentía un profundo cariño y con el que ha sido feliz en la tranquilidad y en el compañerismo… que se ha sentido extranjera en los dos países en los que ha vivido y que despierta de su letargo de conformismo cuando debe salir de su burbuja para buscar a su hijo. Una búsqueda que se convertirá en una investigación personal que destapará sin pretenderlo, un oscuro pasado, una historia turbia y sórdida con mucho potencial pero que no ha llegado a emocionarme, quizás por esa investigación en mi opinión, demasiado casual o forzada en la que Amparo se me fue desdibujando y que a mí no me ha convencido.
En definitiva, “Despiértame cuando llegue Septiembre” es una novela que combina la narración intimista con la intriga planteada a partir de una búsqueda y un pasado doloroso que se ha pretendido olvidar, una historia que nos habla de vidas truncadas, de ausencias o actuaciones que marcan la infancia, una novela de secretos y silencios en la que yo he acusado una falta de profundidad en los personajes o una mayor complejidad en esa investigación de Amparo pero que se lee de forma fluida y entretenida que quizás puede convencer a otros lectores más que a mí.
Reseña de su anterior novela:
"Dónde las calles no tienen nombre"
Hace un par de años leí “Dónde las calles no tiene nombre”, una primera novela de la autora que me gustó mucho y en la que os comenté que iba a seguir de cerca a esta autora. Mónica regresa al panorama literario con esta novela y de nuevo, también con un título muy musical, “Despiértame cuando llegue Septiembre”, una preciosa canción del vocalista Billie Joe Amstrong.
Amparo nació en Suecia, dónde su madre embarazada se marchó buscando a su padre, para recuperar a su novio de toda la vida y al que le gustaban demasiado las suecas. Y así transcurre su infancia, entre búsquedas y constantes abandonos paternos en un país frío dónde siempre se ha sentido diferente, hasta que con 9 años viaja a España, a un pueblo de la Albufera dónde por primera vez es feliz, regresará con 25, tras la muerte de su madre, al heredar la barraca de sus abuelos, que también fallecieron, para abandonar definitivamente un país que nunca sintió suyo.
Ahora Amparo es una mujer adulta, se ha casado, ha tenido tres hijos y ha sido feliz, a pesar de los chismes y las habladurías. Hasta que su marido desparece en la Albufera, dónde unas manchas de sangre en la barca que aparece abandonada a la deriva indican que podría estar muerto, ella sabe que lo está, pero su cuerpo no ha aparecido, podría estar en el fondo arenoso, enredado entre los juncos o quizás arrastrado hacía la desembocadura, aunque las malas lenguas no dejan de murmurar otra cosa, llevan años haciéndolo… pero ella sabe que su marido no se habría ido sin despedirse, que alguien lo mató, y no entiende por qué, Antonio era una buena persona.
Un año, tres meses y cinco días después, sigue ahogando sus lágrimas, esperando y aguantando los rumores… hasta que recibe un mensaje de su hijo Toñete que desde hace seis meses vive en Inglaterra y lleva días sin dar señales de vida. Por eso, cuando recibe un mensaje de voz suyo pidiéndole ayuda y dándole una dirección de la campiña inglesa, decidirá dejarlo todo e ir en su busca, porque no va a permitir que su hijo desparezca también. Pero lo que no sabe, es que quizás esa búsqueda abrirá las compuertas de un pasado familiar demasiado doloroso.
Tras un prólogo muy corto, con un par de frases que cobrarán sentido finalizada la novela, nos adentramos en la historia de Amparo a través de un narrador protagonista. Será ella la encargada de contarnos su historia, sus sentimientos y los acontecimientos en los que se embarca, y aunque este tipo de narrador a mí casi siempre suele convencerme y hacerme conectar con el personaje, esta vez no ha sido así. Quizás me ha faltado, un mayor desarrollo del pasado de Amparo, de su infancia o de ese matrimonio, o más profundidad de sus sentimientos o una visión más completa del resto de personajes que solo conoceremos a través de la visión de Amparo.
Con una prosa sencilla pero cuidada, nos adentramos en la historia de una mujer desarraigada, que se aferró al calor de los recuerdos de su infancia, que se casó con un hombre bueno que le unía a ese pasado, por el que sentía un profundo cariño y con el que ha sido feliz en la tranquilidad y en el compañerismo… que se ha sentido extranjera en los dos países en los que ha vivido y que despierta de su letargo de conformismo cuando debe salir de su burbuja para buscar a su hijo. Una búsqueda que se convertirá en una investigación personal que destapará sin pretenderlo, un oscuro pasado, una historia turbia y sórdida con mucho potencial pero que no ha llegado a emocionarme, quizás por esa investigación en mi opinión, demasiado casual o forzada en la que Amparo se me fue desdibujando y que a mí no me ha convencido.
En definitiva, “Despiértame cuando llegue Septiembre” es una novela que combina la narración intimista con la intriga planteada a partir de una búsqueda y un pasado doloroso que se ha pretendido olvidar, una historia que nos habla de vidas truncadas, de ausencias o actuaciones que marcan la infancia, una novela de secretos y silencios en la que yo he acusado una falta de profundidad en los personajes o una mayor complejidad en esa investigación de Amparo pero que se lee de forma fluida y entretenida que quizás puede convencer a otros lectores más que a mí.
Reseña de su anterior novela:
"Dónde las calles no tienen nombre"



