Esperaba con ansia una nueva novela de Dolores Redondo, si además esa novela me iba a permitir conocer mejor el pasado de Amaia Salazar y sobre todo al misterioso Alosius Dupree, os podéis imaginar mis ganas de leerla. Hoy os traigo mis impresiones de "La cara norte del corazón":
ISBN: 978-84-233-5635-5
Editorial: Destino
Páginas: 688
Tapa dura.
P.V.P: 22.90€
Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián, 1969) es la autora de la Trilogía del Baztán, el fenómeno literario en castellano más importante de los últimos años. Las tres entregas de esta trilogía, El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, han llegado a más de dos millones de fieles lectores. A la trilogía le siguió Todo esto te daré, galardonada con el Premio Planeta 2016. Hoy, son ya más de 36 las editoriales de todo el mundo que han publicado sus obras. Con La cara norte del corazón regresa al universo del Baztán.
Sinopsis:
En agosto de 2005, mucho antes de los crímenes que conmocionaron el valle del Baztán, una joven Amaia Salazar de veinticinco años, subinspectora de la Policía Foral, participa en un curso de intercambio para policías de la Europol en la Academia del FBI, en Estados Unidos, que imparte Aloisius Dupree, el jefe de la unidad de investigación. Una de las pruebas consiste en estudiar un caso real de un asesino en serie a quien llaman «el compositor», que siempre actúa durante grandes desastres naturales atacando a familias enteras y siguiendo una puesta en escena casi litúrgica. Amaia se convertirá inesperadamente en parte del equipo de la investigación que les llevará hasta Nueva Orleans, en vísperas del peor huracán de su historia, para intentar adelantarse al asesino...
Pero una llamada de su tía Engrasi desde Elizondo despertará en Amaia fantasmas de su infancia, enfrentándola de nuevo al miedo y a los recuerdos que la dotan de un extraordinario conocimiento de la cara norte del corazón.
Mis Impresiones:
“Cuando Amaia Salazar tenía doce años, estuvo perdida en el bosque durante dieciséis horas. Era de madrugada cuando la encontraron a treinta kilómetros al norte del lugar donde se había despistado de la senda. Desvanecida bajo la intensa lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada como la de una bruja medieval rescatada de una hoguera y en contraste, la piel blanca, limpia y helada como si acabase de surgir del hielo. ”
Así comienza esta precuela de la famosa Trilogía del Baztan con la que Dolores Redondo pretende revelarnos la cara oculta de Amaia, esa parte de nosotros tan íntima que no mostramos a los demás y que sin embargo, define y explica nuestro carácter y personalidad.
Estructurada a través de dos líneas temporales, retrocedemos hasta el 2005 para conocer a una Amaia Salazar algo más joven, una subinspectora de la Policía Foral de 25 años participando en un curso de policías de la Europol en la Academia del FBI en Quantico. Allí, el ponente más esperado es Alosius Dupree, ese enigmático agente al que años después conoceremos en sus conversaciones telefónicas durante el transcurso de las investigaciones de los crímenes del Baztan.
Conoceremos a una Amaia insolente, petulante y temperamental, una policía brillante dotada de ese dudoso privilegio de discernir el rastro del mal, una verdadera rastreadora… una actitud y capacidades que no pasan desapercibidas para los agentes del FBI al realizar unos ejercicios en los que se les plantea un caso real y que ahora les ocupa: un asesino en serie al que apodan “El Compositor” que disfraza sus brutales crímenes escondiéndolos tras desastres naturales. Amaia será reclutada por el equipo de Dupree para trasladarse hasta Nueva Orleans, se acerca uno de los huracanes más devastadores de la historia y están seguros de que el asesino acudirá a la zona para repetir y culminar sus actos.
Tras ese inicio en Quantico en el que la autora disecciona la mente criminal de un asesino en serie a través de las brillantes exposiciones de Amaia y el contraste de ideas con el resto del equipo, nos trasladamos a Nueva Orleans y nos sumergimos en sus calles y en especial, en la cronología de una catástrofe natural que la autora disecciona e incorpora hábilmente a la trama proporcionándonos una gran cantidad de información sobre el Katrina y lo que supuso para toda la población, autoridades, efectivos y miembros de rescate, antes, durante y después del desastre. Quizás algunos lectores puedan objetar que es demasiada información dentro de una novela negra, no puedo rebatirlo, lo es, pero yo me sentí cómoda e interesada con lo narrado y a pesar de que en ocasiones el compositor y la investigación criminal pierden protagonismo frente al Katrina, para mí sus hechos eran tan escalofriantes e interesantes como lo que nos va narrando la autora, consiguiendo trasmitir al lector el pánico, el caos, la incertidumbre y la desolación de lo que supuso este desastre para la población, en especial para las más desfavorecidas, y para la ciudad de Nueva Orleans. No me ha pasado lo mismo con una segunda trama que surge durante la historia y que no os quiero desvelar, a pesar de que en ella encontramos el sello inconfundible de la autora, ese misticismo plagado de ritos, leyendas y creencias populares de un lugar, que crean su historia y su personalidad, y que creo que es necesaria para construir el personaje de Dupree, llegados a este punto yo necesitaba avanzar en la investigación y lo narrado me estaba sacando de ella.
Por otro lado, una segunda línea temporal y argumental irá surgiendo durante la novela, en ella nos encontramos a una Amaia de doce años en Elizondo que contrasta con la insolente subinspectora que después conoceremos, es una niña herida, inteligente pero vulnerable, que necesita ser amada y protegida… una segunda trama argumental dosificada, que ahonda un poco más en esa relación familiar y que nos permite comprender mejor a Amaia Salazar y lo que tuvo que enterrar y esconder en la cara norte del su corazón para poder seguir adelante.
En definitiva, “La cara norte del corazón” es una precuela de la Trilogía del Baztan, una novela que nos permite conocer mejor a la inspectora Salazar y su historia familiar, pero también al enigmático Alosius Dupree, una novela negra narrada sin prisa y sin pausas que esconde una gran labor de documentación detrás y que la autora incorpora hábilmente a la trama para hablarnos de uno de los mayores desastres naturales de la historia de EEUU y del folklore y creencias de la población de Nueva Orleans. Una novela con la que he tenido mis más y mis menos y que sin embargo, seguiría recomendando a todos los fans de la Trilogía del Baztan para conocer mejor a los personajes de cara a futuras entregas.
Mis Impresiones:
“Cuando Amaia Salazar tenía doce años, estuvo perdida en el bosque durante dieciséis horas. Era de madrugada cuando la encontraron a treinta kilómetros al norte del lugar donde se había despistado de la senda. Desvanecida bajo la intensa lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada como la de una bruja medieval rescatada de una hoguera y en contraste, la piel blanca, limpia y helada como si acabase de surgir del hielo. ”
Así comienza esta precuela de la famosa Trilogía del Baztan con la que Dolores Redondo pretende revelarnos la cara oculta de Amaia, esa parte de nosotros tan íntima que no mostramos a los demás y que sin embargo, define y explica nuestro carácter y personalidad.
Estructurada a través de dos líneas temporales, retrocedemos hasta el 2005 para conocer a una Amaia Salazar algo más joven, una subinspectora de la Policía Foral de 25 años participando en un curso de policías de la Europol en la Academia del FBI en Quantico. Allí, el ponente más esperado es Alosius Dupree, ese enigmático agente al que años después conoceremos en sus conversaciones telefónicas durante el transcurso de las investigaciones de los crímenes del Baztan.
Conoceremos a una Amaia insolente, petulante y temperamental, una policía brillante dotada de ese dudoso privilegio de discernir el rastro del mal, una verdadera rastreadora… una actitud y capacidades que no pasan desapercibidas para los agentes del FBI al realizar unos ejercicios en los que se les plantea un caso real y que ahora les ocupa: un asesino en serie al que apodan “El Compositor” que disfraza sus brutales crímenes escondiéndolos tras desastres naturales. Amaia será reclutada por el equipo de Dupree para trasladarse hasta Nueva Orleans, se acerca uno de los huracanes más devastadores de la historia y están seguros de que el asesino acudirá a la zona para repetir y culminar sus actos.
Tras ese inicio en Quantico en el que la autora disecciona la mente criminal de un asesino en serie a través de las brillantes exposiciones de Amaia y el contraste de ideas con el resto del equipo, nos trasladamos a Nueva Orleans y nos sumergimos en sus calles y en especial, en la cronología de una catástrofe natural que la autora disecciona e incorpora hábilmente a la trama proporcionándonos una gran cantidad de información sobre el Katrina y lo que supuso para toda la población, autoridades, efectivos y miembros de rescate, antes, durante y después del desastre. Quizás algunos lectores puedan objetar que es demasiada información dentro de una novela negra, no puedo rebatirlo, lo es, pero yo me sentí cómoda e interesada con lo narrado y a pesar de que en ocasiones el compositor y la investigación criminal pierden protagonismo frente al Katrina, para mí sus hechos eran tan escalofriantes e interesantes como lo que nos va narrando la autora, consiguiendo trasmitir al lector el pánico, el caos, la incertidumbre y la desolación de lo que supuso este desastre para la población, en especial para las más desfavorecidas, y para la ciudad de Nueva Orleans. No me ha pasado lo mismo con una segunda trama que surge durante la historia y que no os quiero desvelar, a pesar de que en ella encontramos el sello inconfundible de la autora, ese misticismo plagado de ritos, leyendas y creencias populares de un lugar, que crean su historia y su personalidad, y que creo que es necesaria para construir el personaje de Dupree, llegados a este punto yo necesitaba avanzar en la investigación y lo narrado me estaba sacando de ella.
Por otro lado, una segunda línea temporal y argumental irá surgiendo durante la novela, en ella nos encontramos a una Amaia de doce años en Elizondo que contrasta con la insolente subinspectora que después conoceremos, es una niña herida, inteligente pero vulnerable, que necesita ser amada y protegida… una segunda trama argumental dosificada, que ahonda un poco más en esa relación familiar y que nos permite comprender mejor a Amaia Salazar y lo que tuvo que enterrar y esconder en la cara norte del su corazón para poder seguir adelante.
En definitiva, “La cara norte del corazón” es una precuela de la Trilogía del Baztan, una novela que nos permite conocer mejor a la inspectora Salazar y su historia familiar, pero también al enigmático Alosius Dupree, una novela negra narrada sin prisa y sin pausas que esconde una gran labor de documentación detrás y que la autora incorpora hábilmente a la trama para hablarnos de uno de los mayores desastres naturales de la historia de EEUU y del folklore y creencias de la población de Nueva Orleans. Una novela con la que he tenido mis más y mis menos y que sin embargo, seguiría recomendando a todos los fans de la Trilogía del Baztan para conocer mejor a los personajes de cara a futuras entregas.



