Hace muy poquito se presentó este libro en la ciudad donde vivo, yo no había oído hablar de él ni conozco al autor, pero lo poco que me contaron de la historia me pareció interesante. Pocos días después, a través de un familiar conseguí un ejemplar. Hoy os traigo mis impresiones de "La sed del corazón"
Ediciones Dauro
P.V.P: 12€
ISBN: 978-84-16340-83-5
Páginas: 108
Formato: 15×21 cm
Encuadernación: Rústica con solapa
P.V.P: 12€
ISBN: 978-84-16340-83-5
Páginas: 108
Formato: 15×21 cm
Encuadernación: Rústica con solapa
Antonio Cruz Ordóñez
nació en Baena (Córdoba). Es licenciado en Geografía e Historia por la
Universidad de Granada y ejerce como profesor de Primaria en el centro
de Alcalá la Real EE.PP. Sagrada Familia.
La sed del corazón es su primera novela en la que desvela hechos reales acaecidos en el seno de su familia durante la Guerra Civil Española.
La sed del corazón es su primera novela en la que desvela hechos reales acaecidos en el seno de su familia durante la Guerra Civil Española.
Sinopsis:
La Guerra
Civil del 36 trastoca la vida de los españoles y especialmente la de
Clara y su familia. Decididos a superar el sufrimiento, acogen a la
pequeña Blanca como su hija.
Al hacerse mayor, un sentimiento vital impulsa a la joven a averiguar su verdadero origen.
Mis Impresiones
"La sed del corazón", es la primera novela del Baenense Antonio Cruz, una historia ficticia inspirada en la muerte de un hermano de su madre al que dispararon en la guerra civil mientras jugaba en la calle, unida a una inquietud personal que le surgió en su etapa escolar, al saber que los apellidos Cruz o Expósito eran los más comunes para inscribir a los huérfanos.
La novela comienza con una introducción contada a través de un narrador en tercera persona, en la que conocemos a un niño regresando de la escuela. Tomás no puede apartar de su cabeza lo que acaba de escuchar en clase de religión y siente la urgencia de preguntar a su madre. A partir de ahí, nos describe de forma detallada y minuciosa la casa solariega familiar en la que vive y nos presenta a los habitantes de la misma. Esta introducción, tiene un segundo hilo argumental en el que conocemos la situación de una segunda familia de origen humilde en el momento en el que el padre obligado por las circunstancias, decide entregar a sus dos hijos recién nacidos en el convento Madre de Dios.
El grueso de la historia está estructurada en dos partes, utilizando dos voces narrativas, en la primera las de Clara y Blanca (madre y abuela de Tomás), y en la segunda, solo la de Blanca. Además, contiene dos cartas de Clara hacía sus hijos.
A través de Clara, conoceremos los orígenes de los Ramírez de Molina, una familia de hacendados en bancarrota que salvó su patrimonio con la boda de la madre de Clara con un indiano que hizo fortuna en los cafetales colombianos. Clara fue hija única, y educada con esmero para hacerse cargo de las tierras familiares. Se casó con Ernesto Arriaga Müller, un joven militar hijo de un empresario vasco y una joven alemana judía, y tuvieron un único hijo: Diego. Clara nos cuenta su historia hasta la muerte de Diego y la llegada de Blanca a la casa.
Blanca también nos contará su historia, la de una joven intuitiva que siempre se ha sentido como un apéndice en el árbol genealógico de los Ramírez de Molina y que ya en su madurez, sintió la necesidad de conocer sus orígenes.
La historia cuenta con un montón de ingredientes atractivos, pero que en mi opinión podría haber dado para mucho más… El autor se limita a contar una serie de hechos sucesivos que apenas desarrolla y que adereza con algunos datos históricos, a través de unos personajes que “cuentan” su historia, en los que apenas profundiza y que a mí no me han trasmitido mucho más de lo que lo hacen sus circunstancias.
Por todo ello, esta novela me ha parecido un tímido acercamiento del autor al mundo literario, donde hace gala de un estilo sencillo pero cuidado, en ocasiones incluso elegante… pero a la historia le falta estructura, y sobre todo desarrollo. Además aconsejo una revisión del texto por las incoherencias encontradas en el uso de la voz narrativa.
“La sed del corazón” se desarrolla casi en su totalidad en Baena, pero también hace un breve paso por localidades cercanas como Zuheros, Doña Mencía, Alcaudete e incluso Granada. Sin embargo, las minuciosas y excesivas descripciones de las estancias interiores, con las que el autor nos deleita y que nos ofrecen una visión casi fotográfica de una casa solariega andaluza son prácticamente nulas para ubicar al lector en el entorno, del que solo se limita a nombrar calles, edificios o algunos platos típicos de su gastronomía.
En definitiva, “La sed del corazón” me ha parecido una primera novela que a pesar de contar con ingredientes muy interesantes, se queda en una tímida y elegante narración de unos emotivos hechos familiares ocurridos durante la guerra civil.
La novela comienza con una introducción contada a través de un narrador en tercera persona, en la que conocemos a un niño regresando de la escuela. Tomás no puede apartar de su cabeza lo que acaba de escuchar en clase de religión y siente la urgencia de preguntar a su madre. A partir de ahí, nos describe de forma detallada y minuciosa la casa solariega familiar en la que vive y nos presenta a los habitantes de la misma. Esta introducción, tiene un segundo hilo argumental en el que conocemos la situación de una segunda familia de origen humilde en el momento en el que el padre obligado por las circunstancias, decide entregar a sus dos hijos recién nacidos en el convento Madre de Dios.
El grueso de la historia está estructurada en dos partes, utilizando dos voces narrativas, en la primera las de Clara y Blanca (madre y abuela de Tomás), y en la segunda, solo la de Blanca. Además, contiene dos cartas de Clara hacía sus hijos.
A través de Clara, conoceremos los orígenes de los Ramírez de Molina, una familia de hacendados en bancarrota que salvó su patrimonio con la boda de la madre de Clara con un indiano que hizo fortuna en los cafetales colombianos. Clara fue hija única, y educada con esmero para hacerse cargo de las tierras familiares. Se casó con Ernesto Arriaga Müller, un joven militar hijo de un empresario vasco y una joven alemana judía, y tuvieron un único hijo: Diego. Clara nos cuenta su historia hasta la muerte de Diego y la llegada de Blanca a la casa.
Blanca también nos contará su historia, la de una joven intuitiva que siempre se ha sentido como un apéndice en el árbol genealógico de los Ramírez de Molina y que ya en su madurez, sintió la necesidad de conocer sus orígenes.
La historia cuenta con un montón de ingredientes atractivos, pero que en mi opinión podría haber dado para mucho más… El autor se limita a contar una serie de hechos sucesivos que apenas desarrolla y que adereza con algunos datos históricos, a través de unos personajes que “cuentan” su historia, en los que apenas profundiza y que a mí no me han trasmitido mucho más de lo que lo hacen sus circunstancias.
Por todo ello, esta novela me ha parecido un tímido acercamiento del autor al mundo literario, donde hace gala de un estilo sencillo pero cuidado, en ocasiones incluso elegante… pero a la historia le falta estructura, y sobre todo desarrollo. Además aconsejo una revisión del texto por las incoherencias encontradas en el uso de la voz narrativa.
“La sed del corazón” se desarrolla casi en su totalidad en Baena, pero también hace un breve paso por localidades cercanas como Zuheros, Doña Mencía, Alcaudete e incluso Granada. Sin embargo, las minuciosas y excesivas descripciones de las estancias interiores, con las que el autor nos deleita y que nos ofrecen una visión casi fotográfica de una casa solariega andaluza son prácticamente nulas para ubicar al lector en el entorno, del que solo se limita a nombrar calles, edificios o algunos platos típicos de su gastronomía.
En definitiva, “La sed del corazón” me ha parecido una primera novela que a pesar de contar con ingredientes muy interesantes, se queda en una tímida y elegante narración de unos emotivos hechos familiares ocurridos durante la guerra civil.
Este libro y la reseña participan en el mes temático de septiembre: el mes guerrero. organizado por Laky del blog Libros que hay que leer.




